Dentro del agujero del conejo

4 Agosto, 2018 acuarela

Alicia en el país de las maravillas siempre fue mi historia favorita. Cuando era una niña pequeña, incluso antes de aprender a leer, solía contarle a mi mamá las aventuras completas de Alicia desde su viaje por el agujero del conejo hasta el país de las maravillas donde encontró cualquier cantidad de criaturas maravillosas y, a sí misma, de la manera más increíble.

El tiempo pasó y de repente, soy una mujer adulta. El hecho es que nunca quise crecer, quise quedarme por siempre en ese país y seguir al conejo blanco a donde quiera que él vaya. Pero la vida nos reta en maneras misteriosas. La vida no me dejó estar ahí y ahora, tengo que enfrentar mi propio reto.

Decidí enfrentar lo desconocido, mirando a través de mi propio espejo. Allí encontré mi mayor misterio y, por qué no decirlo, mis miedos más profundos.

Pero no estoy sola. A inicios de este año, volví a descubrir una práctica perdida en mí: la pintura. Retomé la pintura y para ello escogí mi técnica favorita: las acuarelas.

No ha sido fácil, más allá del dibujo y la técnica (que en parte puede ser complicada); el hecho de mirar dentro de mí y dejarme hablar a través de los pinceles, el agua y los pigmentos, me ha dado la valentía para seguir en este mundo “real”.

He decidido compartir con ustedes mi proceso. No ha sido fácil pero estoy segura que lo disfrutarán.

El siguiente es uno de los auto-retratos que estoy preparando para una serie. Lo hice para combinarlo con la fotografía, mi otra pasión.

¡Gracias por leer!