La memoria latente del agua de Quito

25 Junio, 2019 noticias

Hace más de un año atrás, mi espíritu se tornó rebelde. La vida que llevaba me llenaba de angustia y cada vez era más difícil de soportar.

Decidí volver a mí, retomé la meditación diaria con el fin de escucharme fuerte y claro. Estos procesos nunca me han fallado y así, lento, el camino se fue abriendo hacia un nuevo descubrimiento.

Empecé a soñar y a buscar en el psicoanálisis la respuesta a varios símbolos recurrentes. Entre una serie de sueños desarrollados en el Centro Histórico de Quito, tuve uno muy perturbador en la calle La Ronda, el cual me trajo una señal importante. En el sueño, me fijé mucho en la configuración de las calles y eso dio la pauta para dar con una pieza importante para mí: el agua.

Inicié entonces mi búsqueda: consulté con amigos, indagué en libros y así, di con un antiguo camino de agua que baja desde el volcán Pichincha hasta el Río Machángara: La Chorrera.

Este fue el inicio para un desencadenamiento de conceptos, historias, claves y experiencias. La alegría que brinda la investigación simplemente no se puede comparar. A la par, gracias a la sincronía de la vida, también fui aprendiendo técnicas que me han ayudado a dar voz a estas ideas en el campo visual.

Ahora, comparto con ustedes la primera parte de este camino. Una exploración que sigue en constante desarrollo y que cada día va tomando más forma.

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© Samayuio / Monica Aguilar V.