Quito sin Sombra

Quito, la mitad del mundo. Geográficamente, la ciudad está ubicada sobre la línea ecuatorial, una línea imaginaria que divide a nuestro planeta en dos hemisferios. En realidad, no es tan imaginaria si lo vemos desde un punto de vista científico.

Este conocimiento científico fue definido también por nuestros antepasados milenarios quienes, se considera, estuvieron aquí desde hace más de 14.000 años. Catequilla fue identificado por nuestros aborígenes, seguramente Yumbos, como la mitad del mundo, el lugar donde dos veces en el año al mediodía, el sol no produce sombra. Fue así que en este monte y sus alrededores construyeron discos líticos y demás edificaciones marcando los sitios importantes.

Nuestras civilizaciones antiguas eran estudiosos del sol, la luna y sus movimientos con fines agrícolas.  Gracias a la observación profunda del movimiento solar, pudieron determinar con certeza las fechas exactas de los solsticios y los equinoccios en un año solar siendo sus instrumentos más precisos éstos discos líticos y por supuesto, sus elevaciones y volcanes.

Actualmente Catequilla es un lugar casi abandonado, olvidado por las nuevas generaciones, donde una gran cantera pone en peligro su integridad histórica. El presente trabajo fotográfico muestra este sitio y los puntos importantes circundantes para nuestros aborígenes que se encuentran en la línea del solsticio de diciembre: Rumicucho y el Pululahua, ambos asentados en el valle de Pomasqui, provincia de Pichincha. El objetivo del mismo es congelar el tiempo para que se conozca la historia contada por el propio espacio donde aún, de alguna manera, viven nuestros antepasados.

Instituto Metropolitano de Diseño. Quito, 2005.
© Monica Aguilar V.